
Por: Adriana Scaletti Cárdenas (2022). Revista del Instituto Riva-Agüero, Vol.7 (2), pp.105-130.
Ante el silencio sísmico desde el gran terremoto de 1746, los habitantes de Lima vivimos en constante zozobra. En los momentos actuales, de grandes movimientos telúricos en los países vecinos, el artículo de Adriana Scaletti Cárdenas resulta una lectura indispensable. A través del estudio de los devastadores terremotos de 1687 y 1746, la autora explora la capacidad de adaptación y la cultura material inmueble de la ciudad de Lima que, marcada por su ubicación en una zona de alta actividad tectónica, ha vivido en un estado de «permanente reconstrucción».
El artículo ofrece un análisis sobre cómo estos desastres sísmicos definieron la evolución arquitectónica y urbana de la capital del virreinato. Uno de los ejes centrales es la tensión entre la necesidad de seguridad técnica y la permanencia simbólica. Se explica cómo, ante la recurrente destrucción, surgieron innovaciones en la arquitectura limeña.
Asimismo, la autora aborda el frustrado debate en los siglos XVII y XVIII sobre el traslado de la ciudad a zonas menos expuestas. La decisión de mantener a Lima en su emplazamiento original fue el resultado de complejas razones económicas: los altísimos costos de una nueva infraestructura, y la importancia de los censos en manos de los monasterios y otras instituciones religiosas que les significaban sus rentas principales.
Finalmente, el texto resalta cómo la reconstrucción después del evento telúrico de 1746 no fue solo una recuperación física, sino una oportunidad para implementar reformas urbanas. En definitiva, el artículo nos permite comprender cómo Lima forjó su identidad arquitectónica y continúa haciéndolo, no a pesar de sus tragedias, sino enfrentándose a ellas; consolidando un tejido urbano donde la historia se reconstruye sobre los cimientos de sus propias catástrofes. (María del Carmen Fuentes). LEER ELTEXTO
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